jueves, 1 de agosto de 2013

El octavo arte

La cultura a lo largo de la historia ha tenido diferentes formas de manifestarse principalmente en sus costumbres, en sus tradiciones, en sus avances tecnológicos y en su arte. El arte a su vez también consta de diversas maneras de expresarse y al decir esto me estoy refiriendo a las 7 bellas artes, con bellas artes se hace referencia a aquellas manifestaciones de la cultura que son percibidas como bellas a través de los sentidos, esencialmente la vista y el oído. Las 7 bellas artes son la literatura, la pintura, la escultura, la música, la danza, la arquitectura y el teatro, estas han ido variando en definición y en forma acorde a la época y a la sociedad en que se expresan o expresaron, por ejemplo solo hace algunas décadas se considero al cine dentro de la categoría de arte entrando a ser parte del teatro, sin embargo el cine en muchas ocasiones supera al teatro con filmes que maravillan tanto por su contenido como por su forma llevándonos a conocer historias y mundos que ni la mas costosa producción teatral podría conseguir.
En nuestra sociedad actual, cada vez mas avanzada tecnológicamente, hay quienes piensan que el arte solo se puede vislumbrar en lo clásico y en pequeñas excepciones en lo moderno como ocurre con el cine, esto es el mas grande yerro que cometen, al menospreciar exteriorizaciones de la cultura actual y me estoy refiriendo a la mas menospreciada de estas, estoy hablando de los videojuegos.
Los videojuegos, desde que fueron creados, evolucionaron a una velocidad asombrosa no solo en la forma sino también en el contenido, y si usted lector es de las personas que piensan que los videojuegos son solo para lo niños o adultos jóvenes y que incentivan la violencia, no solo esta generalizando también esta cometiendo un error pues, gracias a documentalistas como Michael Moore, se demuestra que los videojuegos no tienen relación con la creación de una vehemente cultura –pues son una expresión de lo que la sociedad refleja-, además usted se estaría negando a probar experiencias que ningún otro arte podría entregarle en la forma en que lo hace un videojuego, ya que solo estos no solo le permiten interactuar con el mundo creado, además le dan la capacidad de convertirse en el protagonista de una historia e incluso, como se ha visto en varias entregas, puede alterar el curso de la historia llegando a diferentes conclusiones, delatando su forma de actuar y de ser.
Los entendidos dentro del mundo “Gamer” hemos podido dar cuenta de cómo han cambiado, los juegos de video, de ser historias con simples personajes, intentando recabar la mayor cantidad de puntaje y llegar a un final sin mayor trascendencia, a ser historias con reflexiones profundas, paisajes alucinantes y personajes de gran complejidad sicológica. Para los que creen erróneamente que me refiero al avance tecnológico de las consolas se equivocan, pues hay juegos de épocas anteriores que marcaron escuela para las futuras generaciones, juegos como Zenowars o Ninja Gaiden dan ejemplo de esto. Es por esto que los videojuegos han pasado de ser meras diversiones pasajeras a llegar a ser experiencias que dejan recuerdos en quienes las han probado, no por nada hay quienes recuerdan con nostalgia a aquellos personajes que marcaron sus infancias y que han crecido junto a ellos o se emocionan con ver el final de un videojuego con una buena historia.
Hay quienes dicen que el arte es un proceso creativo de gran complejidad que requiere de enormes cantidades de esfuerzo para llevarse a cabo una verdadera obra de arte trascendental, lo mismo ocurre en los videojuegos un grupo de no mas de 10 o 20 personas invierten tiempo y creatividad en lograr programar los elementos narrativos, ornamentales e interactivos que se requieren, algunos podrían decir que al ser echo a través de maquinas son estas quienes se llevan la mayor parte del trabajo, pero, al igual que el pintor utiliza sus pinceles para conseguir pintar un cuadro o el escultor que utiliza sus cinceles para dar forma a sus figuras, los programadores utilizan los computadores como herramientas para llevar a cabo su trabajo , incluso de una manera mas compleja que las artes tradicionales porque estas  solo requieren talento y un poco de conocimiento para que una persona llegue artista, en cambio quienes programan requieren, no solo el talento, deben tener también muchos conocimientos a cerca de sus instrumentos que constantemente están actualizándose y renovándose. En ocasiones llamamos “arte a cuadros toscamente (burdamente) pintados por un artista de renombre o literatura que de contenido nada original ni menos profundo que solo alcanzan cierto éxito gracias a que su autor tiene cierta fama, en cambio en los videojuegos la fama poco y nada sirven ya que, si bien pueden provenir de compañías que han tenido grandes éxitos o franquicias con entregas muy memorables, el publico espera que los sorprendan con nuevas propuestas y no que se los seduzcan con un poco de atractiva publicidad. Es por esto que el arte de crear un videojuego es igual de minucioso que el crear cualquier otra obra de las otras 7 índoles del arte.
Un videojuego puede llegar a sorprenderte en muchos aspectos, como ya dije anteriormente. Algunos como Silent Hill son reconocidos por las profundas tramas que tienen las más de 5 entregas de esta franquicia, otros como Journey, que se hizo famoso este último año, o Shadow of the colossus deben gran parte de su fama a las sorprendentes escenografías, además de sus historias, que pese a ser simples, son creativas y originales, así como hay otros juegos que destacan en distintos aspectos. A diferencia de las artes tradicionales  que solo pueden maravillar en un solo aspecto que es el que les corresponde como arte, lo que intento decir es que las artes tradicionales se ven superadas en cuanto a la capacidad de maravillar en ámbitos diferentes ya que cuenta con elementos narrativos, visuales y musicales, entre otros.
Mi intención no es para nada desmerecer las artes tradicionales ni tampoco engrandecer a los videojuegos por sobre estas, solo pienso que debería reconocérseles mas valía pues existe la percepción de que solo lo clásico es bueno y todo lo nuevo es comercial y una bazofia, siendo que los videojuegos también son gratas experiencias maravillosas y menospreciadas, que sufren de los prejuicios infundidos por la misma sociedad que les da vida, ya que solo expresan aquello que la misma sociedad refleja. El trabajo de elaboración que estos conllevan tampoco es menor al que se requiere para cualquier otro tipo de arte, por eso no hay que rebajar el proceso creativo de estos. Solo quiero finalizar con una invitación a usted lector a que se atreva a probar nuevas sensaciones, a ver el mundo en el mundo actual a la tecnología no como un enemigo sino como un nuevo medio y una lozana forma de experimentar aquello que lo clásico quiere entregarnos, en el formato de una nueva generación, ¿Por qué no darles una oportunidad?